jueves, 20 de junio de 2013


NO ES OBLIGATORIO

Me resulta inexcusable aclarar desde ahora mismo que al utilizar este título con el que presenté la primera (22.09.2012) y la segunda (29.09.2012) entregas del tema, no es para publicar la tercera, si no porque quiero, precisamente, anunciar mi intención de publicarla en fechas próximas. Cuando conozca el desenlace.

Verás por qué digo esto.

Si puedes leer estas líneas es porque muy probablemente, ingresaré en un par de días en el Hospital para ser intervenido del AAA que motiva las entregas citadas, razón por la que dejaré por algún tiempo (que espero sea tan breve que no parezca un paréntesis en mi vida) de publicar cositas aquí y, con la pausa, se retrasará la publicación on line del ensayo que titulé “Donde nos pone la vida”; la novela “El vuelo de una mosca en un diluvio”; la “guía-manifiesto”* bautizada como “El domingo empieza el lunes”, y verán ralentizarse las novelas “En la alianza ibérica coronada” (título provisional) y “EL SEXtO MANDAMIENTO” que escribo casi simultáneamente y, naturalmente, los articulillos que nutren éste y los otros blogs para contento de mis incondicionales, enojo de mis detractores y satisfacción de mi ego.

* De difícil clasificación, lo reconozco.

Y espero no haber encontrado antes de tiempo mi Teherán,  porque, claro está, la responsabilidad es mía por autorizar una intervención en la que,  además…  ¡pongo los materiales, el sufrimiento y el riesgo!

Si repasas las entregas citadas de “NO ES OBLIGATORIO” comprobarás por qué recurro al relato que incluyo a continuación.

Lo recoge el profesor Viktor E. Frankl, psiquiatra y escritor vienés, en la página 61 de su obra “El Hombre en Busca de Sentido”, universalmente conocida, y dice así:

“En cierta ocasión, un persa rico y poderoso  paseaba por el jardín con uno de sus criados, compungido éste porque acababa de encontrarse con la Muerte quien le había amenazado. Suplicaba a su amo para que le diera el caballo más veloz y así poder apresurarse y llegar a Teherán aquella misma tarde. El amo accedió y el sirviente se alejó al galope. Al regresar a su casa el amo también se encontró a la Muerte y le preguntó: ”¿Por qué has asustado y aterrorizado a mi criado?”  “Yo no lo he amenazado, sólo mostré mi sorpresa al verle aquí cuando en mis planes estaba encontrarle esta noche en Teherán.”  (sic).

De modo que, ¡hasta luego!

domingo, 2 de junio de 2013


AMISTAD

 

Veamos lo que dice la Real española de la lengua sobre lo que es amistad:

“Relación de confianza y afecto desinteresado entre personas”

A  mí me parece que los académicos se han esforzado poco para definir algo tan grande; o  será porque siempre se ha dicho que los buenos perfumes se sirven en frascos pequeños…

No obstante, la escueta definición a mí me suena a receptáculo y que el contenido es mucho más de lo que se dice aquí; yo lo veo así:  “es un sentimiento por el que uno sufre con el dolor del otro y se place con su dicha”.

¡Ahí es nada!

Y es, aunque tenga muchos elementos coincidentes, mucho más que la empatía.

Yo he recogido, para evitar que tengas que buscarlas tú, unas cuantas opiniones acerca de la amistad y cuando las hayas leído, seguimos.

“Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere”. Elbert Hubbard (1856-1915) Ensayista estadounidense.

“Si sientes que todo perdió su sentido, siempre habrá un ¨te quiero¨, siempre habrá un amigo”. Ralph Waldo Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.

“La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea”. Alberto Moravia (1907-1990) (Alberto Pincherle. Escritor italiano).

“Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano”. Demetrio de Falero (350 AC-280 AC) Orador, filósofo y gobernante ateniense.

“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

“El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos”. Proverbio turco

“Los verdaderos amigos se tienen que enfadar de vez en cuando”. Louis Pasteur (1822-1895) Químico y microbiólogo francés.

“Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba,  engánchalos a tu alma con ganchos de acero”. William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

“La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido”. Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.

“La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”.  Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

(Las recoge on line, y por éste orden, PROVERBIA)

Pero podría facilitarte -seguramente- cientos o quizás miles de frases así y la mayoría, por no decir todas, hablarían en éstos o parecidos términos; se refieren al segundo estadio de la amistad; del desarrollo o de las consecuencias de la amistad y, a mi modo de ver (lógico, lo que yo firmo es lo que yo opino y nada más), están influidas por la idea que inspira la definición de quienes se han de ocupar de  limpiar, fijar y dar esplendor a nuestro idioma común.

Veamos,

Dice: “Relación de confianza (…)

Y la misma institución dice de la confianza que es “Esperanza firme o seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea”.

Y va la primera pregunta que yo me hice: 

¿Muy prosaico, no?

Si hablo de alguien de quien espero o tengo la seguridad de que actuará como deseo, no estoy hablando de amistad; estoy hablando de otra cosa. El sentimiento de amistad es incondicional y aquí parece confundirse con el interés aunque, a continuación hable de (…) afecto desinteresado (…)

Porque  el afecto siempre es interesado aunque el interés no sea crematístico o de algún otro modo económico.  Aunque no satisfaga necesidades  materiales, con que retribuya una necesidad sentimental ya será interesado.

Y, como sucede en un sinnúmero de ocasiones, algunas cosas se definen con más precisión por su contraria por lo que, probablemente, nos influya lo que pesa en nosotros la fuerza del concepto enemistad para conformarnos con creer que amistad es simplemente lo contrario.

¿Vale un ejemplo?

¿No resulta más fácil dar una definición de lo que es la oscuridad si conseguimos transmitirle al interlocutor que es lo contrario de la claridad?
Pues con la amistad sucede lo mismo y por eso nos quedamos solo con el envoltorio.