sábado, 29 de septiembre de 2012

NO ES OBLIGATORIO (segunda entrega)

El día 20 de Abril de 2012, el colegiado doctor David Carrasco de Andrés, miembro del equipo médico del departamento de Angiología y Cirugía Vascular del Complejo Hospitalario Torrecárdenas de Almería (en lo sucesivo CHT) que dirige el doctor José Moreno Escobar, tras el examen de un TAC con contraste que había sido solicitado por la doctora del departamento Rocío Belén Rodríguez Carmona un año antes aproximadamente, a que fui sometido el día 13 de Abril de 2012, me confirmó un AAA (aneurisma aórtico abdominal), y me reveló que la deformación aórtica presentaba una dimensión de 54,18 mm., lo que planteaba la necesidad de una intervención quirúrgica en un plazo de dos meses. Como suele ocurrir, dado que en la fase incipiente no da síntomas y en determinadas evoluciones tampoco, el AAA fue detectado el día 30 de marzo de 2009 cuando la doctora Adoración Reche Molina practicaba sobre mi abdomen una ecografía ordenada por el dermatólogo del Hospital de Alta Resolución El Toyo (Almería) (en lo sucesivo HART) doctor Francisco Mendoza Guil, que comprueba que alcanza una medida de 3,8 cm. de AP. (Extraídos los datos de informaciones médicas públicas, resulta lo siguiente: -> 5 cm, cirugía programada. -> 6 cm, cirugía con cierta urgencia). Me remiten al departamento de Angiología y Cirugía Vascular del CHT que me somete al examen de un ecógrafo que, el 15 de Mayo de 2009 constata la medida y, como parte del seguimiento, me dan cita para el año siguiente. Antes, el día 7 de Mayo, por la enorme preocupación que me trasladan, me hago in-gresar por el Servicio de Urgencias del CHT intentando que el departamento de Angiología y Cirugía Vascular se hiciera cargo de mi caso (SIN CONSEGUIRLO), limitándose a hacerme una exploración cardiológica, dándome de Alta a continuación. El 26 de Marzo de 2010 se me somete en el HART a la prueba del ecógrafo por indica-ción del dermatólogo del departamento doctor Francisco Mendoza Guil, y la doctora Adoración Reche Molina que signa el informe, comprueba que el AAA tiene una medida de 3.9 cm. de AP. El 16 de Abril de 2010 en el CHT, el doctor Ottorino del Foco, sin conocer por mi o por cualquier otro medio el resultado del ecógrafo del HAR El Toyo, me somete al ecógrafo del área y constata que el AAA da 3.9 cm. Al año siguiente, la doctora Rocío Belén Rodríguez Carmona, como cito anteriormente, me hace entrega de un resumidísimo informe que recoge que la medida que el ecógrafo da son 4.2 cm. y ordena que, un año más tarde, se me someta a un TAC con contraste que me practicaron el citado día 13 de Abril de 2012. En Febrero de este mismo año, en la periódica revisión que hasta el Alta definitiva or-dena el dermatólogo del departamento del HART doctor Francisco Mendoza Guil, soy sometido al examen del ecógrafo por el doctor Miguel Ángel González Suárez que comprueba que el AAA tiene 4.3 cm. de AP. Esta diferencia en la medida del AAA comienza a sembrar las dudas que hoy me asaltan pues, razonando como paciente desde la lógica impericia, ¿cómo es posible que en Febrero de este mismo año el AAA presente 4.3 cm. de AP según el ecógrafo y dos meses escasos más tarde, medido mediante un scanner dé 5,418 cm. de AP? ¡La respuesta obtenida es que el TAC es más preciso que el ecógrafo!. Tengo que pensar que el 15 de Abril de 2011, fecha en que la doctora Rocío Belén Ro-dríguez Carmona me somete al ecógrafo y constata que mide 4.2 cm. de AP (he de recordar que en Febrero de 2012 mide 4.3 cm), si se hubiera acudido al scanner presentaría ya una medida en torno a los 5.4 cm. de AP, lo que, siguiendo el criterio técnico manifestado por el doctor David Carrasco de Andrés supone un tamaño quirúrgico que requiere una rápida intervención. Tengo que pensar que la experiencia profesional hará que, cuando un AAA presenta en el ecógrafo una medida en torno a 4 cm. de AP es que están pensando que tiene 5 cm. o más, porque, si no ¿a que viene someter al paciente a un TAC? Y, si con 4.2 cm. en Abril de 2011 hubieran tenido que suponer que la medida “real” es de 5.4 o más, ¿a qué esperar un año para, al cabo, determinar que tiene una medida quirúrgica? ¿A que suena? Digo más arriba que, el 20 de Abril de 2012 el doctor David Carrasco de Andrés me planteó la necesidad urgente de una intervención quirúrgica y me dio una cita para el día 11 de Mayo de 2012 para comunicarme la decisión del equipo quirúrgico del que forma parte, en torno, entre otras cosas, al tipo de operación que estimaran más adecuado a mi caso. Así, ese mismo día, me traslada que la intervención aconsejable se llevaría a cabo por medio de cirugía endovascular y me explica sucintamente en qué consiste y las ventajas que aporta. En consecuencia, y dado que el doctor conocía que yo me encontraba desplazado en Almería, decido ganar un tiempo que podía considerarse precioso, y permitir que fuera intervenido por ese sistema en el CHT. El doctor procede a formalizar los protocolos de actuación que, en la parte obligada yo firmo, y dispone que se lleve a cabo el preoperatorio. El 22 de Mayo de 2012 me realizan una analítica ad hoc., un electrocardiograma y una placa de RX de tórax. El 23 de Mayo de 2012 me someto a las pruebas del anestesista (el nombre de la doc-tora consta en el historial clínico del Hospital de la Princesa de Madrid por haber entregado yo el documento procedente del CHT de Almería y no conservar copia) y, porque transcurren varios días sin noticias del departamento de Angiología y Cirugía Vascular, tras varias llamadas telefónicas acudo a la consulta y, en ese momento, el doctor David Carrasco de Andrés ordena a la enfermera que acuda al departamento de anestesia en busca del informe y vuelve con él. Me dice que en unos días (sin precisar cuantos) me citarán para que ingrese. Me habla de la última semana de Junio o, a más tardar la primera de Julio. Comoquiera que transcurren los días y no me llaman, acudo a la consulta y el día 6 de Julio de 2012 me entrevisto con el titular del departamento doctor José Moreno Escobar que me asegura que en DIEZ DIAS me llamará para ingresarme ya que necesitan un tiempo para encargar y recibir la prótesis. Me asegura que estoy el segundo en la lista del ordenador para una intervención de ese tipo. Porque no cumple lo comprometido y tras una llamada telefónica al departamento el día antes, el 19 de Julio de 2012 a las 8,30 de la mañana me presento en el departamento y me entrevisto con el doctor José Moreno Escobar que, como aquel al que pillan en falta, ostensiblemente nervioso, me dice que no puede garantizarme que me operen en todo el mes de Agosto o en el de Septiembre. Me dice que tienen averiada una máquina de visualización imprescindible para llevar a cabo la operación y que no sabe cuando podrá disponer de ella y me suelta a continuación que lo mejor es que acuda a MI COMUNIDAD por si en ella pueden intervenirme con mayor celeridad. Me ofrece la información escrita y gráfica que consta en mi historial y que puedo recoger en el departamento al día siguiente a primera hora. El día 19 de Julio con carácter particular solicito un informe en la Clínica Mediterráneo de Almería y soy recibido en consulta por el doctor Ottorino del Foco (con anterioridad, como indico antes, formaba parte de la plantilla del CHT) que responde a mis pretensiones. Me dice, esencialmente, que la Clínica sí realiza el tipo de operación prescrito por el CHT en el que con anterioridad había prestado sus servicios; que, en todo caso, lo llevarían a cabo en el mes de Septiembre y que el coste estaría en el entorno de los 20.000 €. de los que, unos 15.000 € corresponden a la prótesis. ¿A qué suena? Niega la causa alegada por el doctor José Moreno Escobar de la avería de una máquina “porque el departamento cuenta con varias máquinas y porque, si así fuera, en dos horas estaría reparada” y se compromete (no lo cumplió) conmigo en interceder acerca del doctor José Moreno Escobar del que dice que es, además de colega, amigo y vecino, para que acelere el proceso de intervención quirúrgica. El día 20 de Julio de 2012, a las 9 de la mañana (yo había llegado antes de las 8) en la consulta, a la que llegó el doctor José Moreno Escobar al filo de las 8.30, el doctor David Carrasco de Andrés (el doctor José Moreno Escobar se ausentó minutos antes), me proporciona la documentación cuya entrega firmo yo, advirtiéndole de antemano que no me voy voluntariamente si no que, ante los argumentos del titular del departamento y, sin que ello suponga que me excluirán de la lista de espera, requiero una copia con la que, en este dilatado lapso de espera pretendo conocer otra opinión profesional de un tercero y/o en mi comunidad autónoma. No me hace ninguna indicación acerca de los peligros (si existieran) de efectuar en viaje de varios cientos de kilómetros ya que, al conocer mi origen astur, interpretó que mi comunidad autónoma es el Principado de Asturias y, de hecho, así lo plasmó en alguno de los documentos que me proporcionó. (Hasta aquí la segunda entrega)
MEDICOS ASTURIANOS -Con un enfado monumental (cosa que lógicamente no recomiendo a nadie porque suele suceder que coadyuva a la distorsión de la visión objetiva) me dispuse a escribir unas líneas para dejar plasmado mi punto de vista acerca del comportamiento de los médicos asturianos* que anuncian los males del infierno si no se atienden sus reivindicaciones, y me encontré con un artículo que publica “lne.es” con el que estoy absolutamente de acuerdo. *Hablo de los que están adscritos de una forma u otra al SIMPA. -Con el único y exclusivo fin de su difusión, inserto íntegro el artículo citado. -Dice Asi: “MANUEL MATALLANAS Y CARLOS PONTE ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA DE ASTURIAS En estos últimos días, y de manera insistente, la dedicación de los médicos al sistema público de salud se ha convertido en un nuevo caballo de batalla del debate sanitario. Las filtraciones a la prensa sobre una posible supresión de su obligatoriedad parece un globo sonda auspiciado por los actuales responsables sanitarios, pese a que no se hayan pronunciado directamente al respecto. Sin embargo, las reacciones desde el PP, Sindicato médico SIMPA, Colegio de Médicos y algunos miembros de FAC del colectivo implicado muestran con claridad que el debate se ha planteado de una manera asimétrica, decantado hacia los favorables a compatibilizar un puesto en el sistema sanitario público con una consulta privada, aunque se definan algunos como partidarios de la dedicación exclusiva. Desde el punto de vista de los defensores de la sanidad pública, especialmente en su sostenibilidad y calidad, la visión no puede ser más opuesta. Creemos que la dedicación exclusiva de los profesionales es una necesidad lógica para cualquier administración o empresa pública de servicios; tanto, al menos, como lo determinan las normas de todas las empresas para con sus profesionales más cualificados. ¿Es la medicina una profesión liberal? La profesión médica, como la abogacía, la arquitectura... y todas las demás, no es liberal ni social (asalariada) en sí misma, no es una característica académica, formal o de la naturaleza de su formación. Todas las profesiones pueden ser liberales, como ocurre con cualquier autónomo, y ser retribuidos en cada uno de sus actos por los usua-rios de sus servicios; pero también pueden ser asalariados, retri-buidos desde cualquier empresa o Administración. Por lo tanto, la afirmación conceptual que sirve de base para defender esa postura es errónea. Es cierto que en épocas pasadas -lo que sigue ocurriendo en algunos países-, cuando no existían los sistemas públicos sanitarios, la única actividad médica era liberal. Pero la situación fue cambiando con la integración de los profesionales en la estructura de los servicios públicos. Es más, gracias al reconocimiento de la atención a la salud como un derecho, los servicios sanitarios públicos se desarrollaron para permitir la cobertura igualitaria de toda la población, mejorando sustancialmente la calidad de la asistencia y de la formación de los propios profesionales. ¿Acaso no ha supuesto el sistema MIR la mejora global de la formación de los médicos en nuestro país? Conviene recordar, por lo tanto, que la formación de todos los médicos en nuestro país se realiza en organismos públicos, so-portados por los Presupuestos Generales del Estado y cuyos accionistas y propietarios son todos los ciudadanos. ¿No es lógico que, ante esta inversión económica de todos, se intente garantizar que esa formación revierta en el beneficio social de la atención a la salud de la población? ¿Por qué la dedicación exclusiva? Porque, aunque algunos se escandalicen, es lo que ocurre normalmente en todas las empresas e instituciones respecto de sus profesionales más cualificados. ¿Alguien se imagina al interventor de una sucursal bancaria trabajando en otro banco de la competencia por las tardes? ¿Es posible que los programadores de Microsoft trabajen también en Mac? Los médicos constituyen el personal más cualificado del sistema sanitario y sus decisiones gestionan directamente más del 75% del gasto, por ello es de perogrullo que el sistema, que somos todos, quiera tenerlos en exclusividad. Por si lo anterior no fuera suficiente, hay otras razones al menos tan importantes. Con una frivolidad que retrata a quien lo dice, se ha afirmado que la exclusividad sólo sirve para que los médicos «jueguen al golf por las tardes». Es cierto que tener la dedicación exclusiva por sí mismo no garantiza un mayor rendimiento, pero no tenerla lo garantiza aun menos. Rendir como es exigible en la jornada normal (más guardias, más actividades especiales, etcétera) impide hacerlo en otro frente con el máximo rendimiento, lo que, sin ninguna duda, lleva a priorizar el esfuerzo en la consulta privada, donde el profesional ha arriesgado su dinero. Es absurda la calificación de «actividades en tiempo libre», afirmación que minimiza y desprecia sin ningún rubor la complejidad del acto médico, reducido a la categoría de hobby. Cuando se afirma sin recato que «en la privada están los médicos más prestigiosos», quizás se confunde prestigio con fama, ser conocidos con ser competentes o desconsiderar que la gran mayoría de los profesionales que compatibilizan actividad pública y privada han llegado a esta ultima tras desarrollarse pro-fesionalmente en la sanidad pública. Claro que hay médicos prestigiosos en la sanidad privada, entre ellos, los que han optado por dedicarse exclusivamente a ella, abandonado la sanidad pública, huyendo de cualquier duda acerca de la utilización de la sanidad pública desde la privada como, sin embargo, se da en bastantes casos en las que estas actividades se compatibilizan. La exclusividad no se remunera por estar un minuto o diez horas más, la exclusividad pretende garantizar que la falta de otra actividad permita dedicar horas al estudio y la actualización profesional, vitales para nuestra profesión y, desde esta condición de dedicación exclusiva, articular las medidas necesarias para incentivar positiva y negativamente a los profesionales, valorando mejor a los que lo hagan mejor. ¿Debe ser obligatoria? El empleador tiene derecho a poner las características con las que oferta un empleo y, si son legales, ejecutarlas. En este caso, el Principado, como otras comunidades autónomas (Canarias no parece que sea «una comunidad socialista de línea dura»), busca lo mejor para su servicio sanitario como hacen TODAS las empresas con sus profesionales más cualificados, y por ello busca lo mejor para los accionistas y propietarios del sistema, que en este caso son los ciudadanos. En fin, en este debate, como en todos, conviene aportar argumentos huyendo de pintorescas afirmaciones como «En la libertad de los médicos está precisamente el enriquecimiento de la sociedad», «Se coarta la libertad de los médicos». La primera, sencillamente, no se entiende; y en cuanto a la otra, creo que los médicos son libres de elegir si trabajan o no en el sistema o se dedican a su actividad privada. Somos libres de optar, pero no somos diferentes de otros profesionales que pueden trabajar por cuenta propia, para el Estado o para cualquier empresa. Bueno sería que la nueva Administración centrara sus esfuerzos en mejorar la equidad, eficacia y eficiencia del Servicio de Salud, así como que sus servicios de inspección garantizaran el cumplimiento de las normas vigentes, tal como ordena la todavía actual ley General de Sanidad, todo ello en beneficio de todos los ciudadanos”. -Y, en consecuencia, poco más que añadir. Si acaso alguna pregunta que aún me sigo haciendo. -Al hablar de los médicos, ¿están incluidos los especialistas? -Establecer nominalmente (de hecho las cosas seguirían igual) que el horario aumente en dos horas y media a la semana ¿va a suponer que las van a trabajar de verdad? -¿Es que, de darse, no serían adecuadamente retribuidas? -Las teóricas pérdidas económicas ¿suponen más, lo mismo o menos de lo que perciben en sus funciones privadas? -¿Están incluidos los especialistas que después del horario normal en los establecimientos de la Seguridad Social, van a trabajar a las clínicas privadas o a sus consultas particulares? -¿No es economía sumergida exigir que les paguemos las consultas privadas “en dinero” sin facilitarnos recibo? ¿Seguimos haciéndonos preguntas?

lunes, 24 de septiembre de 2012

CONJUNCIONES COPULATIVAS Es casi una necesidad biológica (o sin casi) transmitir a los que nos siguen las experiencias propias en el afán de evitarles las consecuencias de los errores por nosotros cometidos y, el resultado… Algunos; los que han leído Tebeos, nos dicen (a la cara o por lo bajinis) aquello de: “Ya estamos con las batallitas del abuelo”. Nosotros tampoco hicimos caso a tiempo y, así nos lució el pelo. En la misma línea solemos recibir de su parte críticas que defienden con bastante énfasis que “como el lenguaje sólo sirve para comunicarse, no hace falta para nada la ortografía”. Además, si fuera necesario, “se resuelve con el ordenador”. ¡Cierto! Pasa otro tanto de lo mismo con la sintaxis, la prosodia y, en no pocas ocasiones con el uso de las preposiciones (ahora me refiero a las separables) y de las conjunciones. Pero no voy a comentar las muchas ocasiones en que los más jóvenes de mi entorno yerran en el manejo de las conjunciones, sino que voy a dejar dicho que me irrita (más cosas, pero me irrita) el lenguaje intencionado por parte de quienes han de cuidarlo porque forma parte de sus herramientas de trabajo. Sin ir más atrás, ya que la prensa escrita y la sonora están plagadas de testimonios fácilmente contrastables, con motivo de la Diada, el periódico EL MUNDO.es del día 13 de Septiembre de 2012, ofrece un titular que atribuye a Rubalcaba una frase que dice: “Las relaciones entre Cataluña y España están muy deterioradas” e incluye un vídeo de 2 minutos y 25 segundos de duración, creo que de la Agencia EFE, en el que el político dice con toda claridad: “Las relaciones entre Cataluña y el resto de España”. Una vez más, el intérprete, mutatis mutandi, pone en boca del entrevistado expresiones que no ha utilizado, como para que no decaiga la tensión. Así, el apellido copulativa de la conjunción alcanza su valor más etimológico, porque, al menos a mi, me jode y yo ya tengo bastante cuando, con la conocida intención, la utilizan ciertos politicos catalanes.

domingo, 23 de septiembre de 2012

SEPARATISMOS (Primera entrega) "5 - Es que el tema del nacionalismo parecía superado y ahora nos encontramos con que está ahí. Se trata de una de esas coyunturas históricas para las que nadie por ahora vislumbra solución. Hemos de manejarnos con un puñado de ingredientes irracionales en cantidades imprevisibles. 6 - En el otro, en lo diferente, está el origen del mal. Pareciera que en su raíz la diferencia antes que política, étnica, cultural o religiosa, es simplemente maniquea. Por debajo de la increíble multivocidad de las expresiones que se utilizan parece subyacer siempre algo oscuro, peligroso, agresivo. Nación, pueblo, país, etc. Utilizados en los más diversos sentidos y cruzados por los más diferentes factores: cultura, lengua, raza, religión. 7 - Siento no poder evitar que mi consideración del nacionalismo y sus aledaños esté cruzada de recelos y desconfianzas. Demasiados hombres han muerto bendecidos por su retórica y no olvidemos la frustración que nos produce el retorno de lo que se creía superado. Por lo que yo sé nadie había previsto la erupción nacionalista como nadie había previsto el desmoronamiento cuasi fulminante del imperio soviético. 13 – Acaso, para acallar ciertos escrúpulos, haya que avisar contra la confusión del patriotismo con nacionalismo. El patriotismo –de cualquier patria y de cualquier tamaño- puede ser un sentimiento (y subrayo lo de sentimiento) natural de apego al terruño donde uno nace, se cría o vive. Entendiendo terruño tanto en sentido físico como social o cultural, y muy ampliamente. Es cierto que esto lleva consigo preferencia, pero no necesariamente agresividad frente a lo distinto. Y es de temer que esta sea una de las características esenciales del nacionalismo. Como tal, es una ideología que supone afirmar lo propio frente a lo ajeno. 14 – Claro está, sin embargo, que pese a todas las pretensiones, lo que acaba funcionando son los estereotipos, según la afortunada expresión Walter Lippman, el influyente columnista norteamericano que la acuñó hacia 1922. Estereotipos, es decir, imágenes, simplificaciones de valor colectivo ideológicamente cargadas. De desdén, de recelo, de superioridad, cuando no directamente agresivas. Estereotipos entre aldeas, entre ciudades, entre países, también entre regiones de un mismo país. Así, las posibilidades de mal entendimiento que pueden crearse son ilimitadas. Las peores aberraciones de intención o comportamiento pueden formar estereotipos que colgamos a otros. 21 – Pero (…) el nacionalismo es –no se olvide- por su otra cara, la exaltación de determinados particularismos que, por ser nuestros, son mejores, más “naturales” y, obviamente, preferibles a los de los “otros”. 24 – Otro campo de gran confusión es el de los llamados “hechos diferenciales”, que tanto juego han dado en las pugnas del nacionalismo ibérico. (…) todas las diferencias, una a una o mezcladas varias de ellas, pueden funcionar en el nacionalismo convenientemente politizadas, es decir, ideologizadas, mitificadas, disfrazadas si es preciso. Y acompañadas de todo un aparato simbólico de signos, consignas, banderas, himnos." Todo lo recogido (literalmente) hasta aquí, proviene de la lección magistral con la que se abría el curso 1990, impartida por el Catedrático emérito de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid Don Francisco Murillo Ferrol, fallecido el 4 de septiembre de 2004, y a cuyo acto tuve el honor de asistir en mi calidad de estudiante de Derecho. Lo tituló ”EL NACIONALISMO DEL FIN DEL SIGLO” y, obviamente, en sus 36 páginas, abarca prácticamente todos los aspectos del fenómeno. El número que inserto al principio, corresponde a la página del opúsculo original en el que se encuentra. Pero, y, permitidme la expresión, los párrafos transcritos sangran de actualidad. De hecho, la lección magistral viene a ser como una amonestación o, si se quiere, una alarma premonitoria de lo que parece que se nos echa encima. Y no me refiero únicamente a España, porque, si los acontecimientos últimos prosiguen su andadura, detrás vendrán inevitablemente muchos más en el continente europeo, sin descartar que, aquí mismo, puede actuar, además, como desencadenante de una serie de cismas cantonales*. ¿Por qué no? *Cartagena proclamó el Cantón el 12 de julio de 1873 y constituyó la Junta Revolucionaria en el Ayuntamiento. El principal cabecilla que ostentó el mando de las fuerzas fue Antonete Gálvez, militar progresista de origen humilde y gran líder del Cantón de Cartagena. El Cantón de Cartagena, bien pertrechado gracias a las armas del Arsenal y a la posesión de la Flota, llegó a acuñar moneda propia. A pesar de los terribles bombardeos y devastaciones a que fue sometida durante los seis meses que duró su aventura cantonal, Cartagena fue la última ciudad española en caer en poder de las tropas centralistas, firmando la capitulación el 12 de enero de 1874. Con la monarquía firmemente implantada en España en la figura de Alfonso XII, Cartagena todavía asistiría a una nueva intentona republicana con la sublevación del Castillo de San Julián, que se saldó con la muerte del gobernador de la plaza, Luis Fajardo, y el fracaso de la revolución. Y, hasta ahora –que yo sepa- el único que parece darse cuenta de la situación es el Rey. ¡Y hay que ver la polvareda que levanta en algunos ámbitos! Incluso en los que dicen no darse por aludidos. Pues, que yo sepa, no darse por aludido es pasar absolutamente del tema como pudiera parecer que hacen los que tienen la responsabilidad de conservar España como la tomaron cuando prestaron el juramento o promesa. Entre ellos se encuentra ¿cómo no? el vocero mayor del Condado. Me refiero, claro está, a conservar España como la tomaron. Si te sirve de algo, yo que carezco de afición al futbol, no soy capaz de darme por enterado de lo que dicen los entrenadores estrella (lo que no significa que no oiga, inevitablemente, algún comentario de pasada para luego no darme por aludido). Aquellos que pretendan que no darse por aludidos (ahora hablo de los acontecimientos del 11-S en el noroeste de España) es la mejor fórmula para obviar el problema, se equivocan de medio a medio. No quieren enterarse de que el Estado lo componen las instituciones y que éste, se dota de mecanismos para su transformación. Si a alguno no le gusta, promueva el cambio ya. Medios hay.

sábado, 22 de septiembre de 2012

NO ES OBLIGATORIO

NO ES OBLIGATORIO No es obligatorio. No. No es obligatorio estudiar. Contrariamente a lo que piensa y dice mucha gente (por rutina o por inercia), no es obligatorio estudiar. De hecho, quien no estudia no aprueba y eso es todo. La Constitución Española de 1978 en su artículo 27 dice, que “Todos tienen el derecho a la educación”. En el punto 2 dice que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la per-sonalidad humana (…).” En el 4 dice que “La enseñanza básica es obligatoria y gratuita“. Y, en el 5: “Los poderes públicos garantizan el derecho de todos a la educación (…).” Veamos lo que dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al hablar de la educación en el, Artículo 26 “1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al me-nos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos. 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz. 3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.” Como vemos la Carta Magna y su hermana mayor la DUDH habla de la educación y no busques que no hay más. No intentes encontrar en ninguno de estos instrumentos o en cualquier otro una sola línea que diga que estudiar es obligatorio. Se deduce del propio derecho a la educación, pero estos altísimos documentos se preocupan esencialmente de que el individuo que quiera ser educado pueda exigírselo por sí o por otros a sus padres, a las personas (físicas o jurídicas) que ejerzan su tutoría, y/o a las autoridades que hayan de proveer los medios adecuados para tan alto fin. En el mismo sentido se expresa el Art. 154 del Código Civil, a cuyo tenor, entre las obligaciones de los padres con respecto a sus hijos menores de edad están las de “1º. Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral”). Luego, el que estudia lo hace porque quiere. Y el que quiere estudia las materias que se consideran bagaje mínimo de la educación básica y todo lo que superándolo decida el educando. Y dicho esto, cuanto más allá vayamos más me afirmo en lo que digo. No es obligatorio estudiar una carrera. No es obligatorio estudiar una carrera como Medicina. Y no es obligatorio estudiar Medicina y menos aún hacer la especialidad de cirugía vascular. Quienes deciden estudiar Medicina y hacer la especialidad de cirugía vascular LO HACEN PORQUE QUIEREN. Lo hacen porque quieren contribuir a mejorar la salud pública y salvar vidas. Cuando los estudiantes de Medicina se matriculan en la Facultad correspondiente no están pensando en las riquezas y en los honores, aunque lleguen luego naturalmente. Estas prosaicas “compensaciones” no se encuentran entre las preferencias de los estudiantes mientras lo son y no deberían estar presentes cuando concluyen los estudios. Si la prioridad es la riqueza y los honores, estarán absolutamente deslegitimados para seguir por esa senda. La práctica de la Medicina es la actividad más noble que se puede ejercer precisamen-te porque estamos hablando nada menos que de la salud y de la vida y porque el médico con su ciencia ha de intentar burlar durante el mayor tiempo posible el destino final de todos los seres humanos. No puede anteponer a la salud y a la vida intereses económicos o de otro tipo por muy legítimos que éstos sean. El juramento hipocrático de la Convención de Ginebra que transcribo a continuación, habla con tanta claridad de la misión del médico que casi arrumba cualquier comentario posterior, salvo que, cuando las autoridades de un país admiten la práctica profesional de un médico, tienen ¿cómo no? muy presente la deontología profesional y este juramento, con este formato o con alguno coincidente. Dice así: “En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad. Conservaré a mis maestros el respeto y el reconocimiento del que son acreedores. Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones. Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí. Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos. No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase. Tendré absoluto respeto por la vida humana. Aún bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad. Hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor”. Por lo dicho, el médico no puede anteponer a la salud y a la vida intereses económicos o materiales, por muy legítimos que estos sean en cualquier otra actividad. Ha de percibir el reconocimiento general por su labor y ha de ser recompensado eco-nómicamente de forma suficiente. Pero, si el reconocimiento y/o la compensación no fueran suficientes o se vieran menoscabados, la prioridad será siempre la salud y la vida. No se puede consentir que un médico acuda a la huelga o a cualquier otro medio de presión para reivindicar mejoras en las percepciones económicas o en las condiciones laborales y no se puede consentir, asimismo, que disminuya deliberadamente el ritmo de atención a los pacientes, ¡porque no trata con mercancías imperecederas! Si ante la hipotética abrumadora demanda de pacientes presume que no va a poder atenderlos adecuadamente, TIENE QUE NEGARSE A ACEPTARLOS y deberá derivarlos a otro colega o a otra institución. Lo que no puede hacer es entretenerlo con falsas expectativas mientras su salud se deteriora o corre peligro de empeoramiento. (Hasta aquí, la primera entrega)