PROSTITUCIÓN
FRASES (y palabras) QUE NO DICEN LO QUE DICEN
El
título, como fácilmente podrás comprobar si lees esto hasta el final, es una excusa para hablar de otra de
las muchas cosas que me exasperan: la
utilización inadecuada del lenguaje.
Si
éste solo sirve para comunicarnos, y el desarrollo y la evolución social son
los motores para la creación de expresiones que respondan a las demandas viejas
o nuevas, lo deseable es que la palabra (y las frases) designe con precisión el
objeto, el sentimiento o el sentido de su uso, de modo que todos podamos
interpretarla con el mismo valor, sin tener que acudir siquiera, al “es decir”.
¡Vamos!,
el equivalente de lo que en Derecho se conoce como “principio de seguridad
jurídica”.
Pero
-de ahí este articulillo- con algunos ejemplos tomados al azar, veremos que no
es así.
“Estamos
en el aire” Se utiliza en los medios de comunicación para decir que el
sonido llega a los receptores, no para que se interprete que los que formulan
esta frase están volando.
“Lanzar las campanas al vuelo” Ha de interpretarse que se divulga desaforadamente
algo que debería permanecer en el conocimiento de un restringido número de
personas, no que se han impulsado las campanas y que describen una trayectoria
por el aire.
“Póngase en mi lugar” No se está
ordenando que el otro se coloque en el sitio físico que estamos ocupando.
“Se le fue la mano” Se comportó de modo
excesivo.
“Lo sabe todo el mundo” El mundo es el
planeta en que vivimos y no tiene ninguna capacidad para saber nada.
“Vale (o merece) la pena” Con la frase
se pretende decir que se justifica el esfuerzo que hagamos.
Alguien
podrá decirme: claro, son metáforas, pero si lo hace que lo piense antes porque
creo que se equivoca.
Y
podríamos escribir un grueso volumen si continuamos analizando frases que no
dicen lo que dicen pero, en el primer
párrafo dije que era una excusa y ya verás por qué.
Porque
quiero hablar de la palabra (y el significado que se le da) PROSTITUCION.
El
Diccionario de la Real Academia Española dice que es la "actividad a la que se dedica quien
mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero",
aunque suele considerarse del mismo modo cualquier otro tipo de retribución.
Y
no puedo negar la evidencia; cuando leemos “prostitución” sabemos lo que significa pero, aunque diga lo que
dice, no debería ser utilizada con tal alcance por su carácter peyorativo.
La
palabra prostitución es sinónimo de
degeneración y en tal sentido, desde antiguo, las religiones se han encargado
de que las sociedades borreguiles hayan venido interpretando que hay un solo
sexo: el bueno, el que está orientado a la generación y a la conservación de la
especie, y que cualquier otro es el malo.
Por
eso, el sexo que se practica por precio (como si hubiera alguno que no tuviera
un coste) para ellos es sexo prostituido y las personas que lo brindan,
conforme a esta tesis, ejercen la
prostitución.
Y
en esto no puedo transigir porque, si quienes nos ofrecen un sexo de calidad
por el que estamos dispuestos a pagar un determinado precio en dinero o en
especie, nos lo proporciona con ese calidad, ese sexo no será prostitución porque no estará
prostituido, es decir, degradado.
Prostitución es la que
ejercen los fabricantes, comerciantes y manipuladores de alimentos que añaden a
los productos sustancias nocivas para la salud.
Prostitución es lo que
hacen los promotores y constructores de viviendas que nos ofrecen las mejores
calidades y que luego nos entregan unos pisos en los que es imposible que no
olamos los pedos de los vecinos más próximos y que no oigamos los de los
vecinos más lejanos.
Prostitución es lo que
hacen con nosotros unos políticos y unos sindicalistas que dicen estar en la
política o en los sindicatos por vocación de servicio y que se valen de los
cargos para enriquecerse impúdicamente a nuestra costa.
¿Necesitas
que siga hablándote de lo que es prostitución?
¿A
que no?