TAL COMO YO LO VEO
Percibes el
duende del flamenco, en concreto el pellizco del fandango de Huelva; las
emociones del tango argentino y el entresijo del fado.
Algún
crítico que leí quién sabe cuándo, y otros eruditos, han dicho de él que es un
himno. Pero un himno en el sentido cuya opinión evoco, habla de los valores de
una colectividad, de una geografía, de un paisaje y también de un clima, y no
es el caso.
Recordemos:
“Valencia, es la tierra de las flores, de la luz (…)”; “Asturias Patria querida
(…)”; “¿Qué din os rumorosos, na costa verdescente? (…)”.
Contribuye a
esta especie de inocente confusión, el hecho de que la autora titula el poema
“Negra Sombra” que después repite en sus
ajustadas estrofas. Y pienso que la interpretación que se da al doble vocablo
desdibuja la clara intención de Rosalía al utilizar la metáfora, para querer
ver la niebla, los cielos grises, las brumas, en suma.
Porque
Rosalía atribuye a la negra sombra el valor de la imagen inmanente de la persona amada; no la del
pesimismo y el temor a la muerte como interpretan algunos. ¿Cuándo hizo Rosalía
semejante manifestación? Empieza diciendo: “Cando penso que te fuches”, es decir:
cuando caigo en la cuenta de que ya no estás; “negra sombra que m’asombras”… La sombra no es policroma ni multicroma
es simplemente negra.
Y vacila
cuando ya no está el ser amado ni, en sentido coloquial, queda de él su sombra.
Pero
recupera la imagen: “Ó pé dos meus cabezales”: a mi cabeza, “Tornas facéndome
mofa”: vuelves -suavizando el reencuentro- con una inocente guasa.
Y justifica
su inquietud diciéndole: “Cando maxino que es ida”. Cuando creo que te has ido,
“No mesmo sol te me amostras”: te veo en el propio sol; “I eres la estrela que
brila”, “I eres o vento que zoa”: eres la brillante estrella y el viento que
sopla.
Y se
desgarra con contenida elevación: “Si cantan es ti que cantas”, “Si choran es
ti que choras”: tu estás en el canto, expresión de la máxima dicha, y en el
llanto, manifestación del dolor. “I es o marmurio do río”: se repite tu
presencia en el rumor del río,”I es a noite, i es a aurora”: Y eres la noche y
eres el amanecer.
Pero va más
allá; percibe que la presencia de su amor lo abarca todo: "En todo estás e ti
es todo”, “Pra mi i en mi mesma moras”, “Nin me dexarás di nunca”, “Sombra que
sempre m’asombras”: Todo eres tú; todo eres para mí y resides en mi ser; ya no
te irás jamás de mí, sensación que me emocionas.
¿Dónde está
ese pesimismo y ese temor a la muerte, si excluimos la voluntad del enamorado
que se mostrará dispuesto siempre a perder la vida por su amor?
Y Juan
Montes Capón capta la sensibilidad de la autora que escribe este poema para ser
leído o recitado, y lo musicaliza aportando el complemento sonoro para ser interpretado
en susurros o rumores y no con la voz de la folía canaria o de la jota aragonesa,
lo que hace que se identifique con la saudade y con la morriña propias de la
Galicia eterna pero que trasciende sus fronteras para hacerla universal para otras
sensibilidades.
Y, doctores
tiene…
Por eso,
como estoy seguro de contar con menos probabilidades de cantarte la balada, …te
la cuento.
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