viernes, 28 de noviembre de 2008

creer

CREER El Diccionario de la R.A.E. dice que : “Creer es dar por verdadera una cosa que la inteligencia no alcanza o que no está demostrada” y esta definición choca con el concepto sobre las creencias que vengo sosteniendo desde hace mucho tiempo. Habitualmente, cuando consulto el Diccionario o la Enciclopedia, lo hago para despejar una incógnita, para conocer el significado de una palabra que no retuve cuando la ví o la oí por primera vez, o que, en suma, me sorprendió cuando me encontré con élla, pero rara vez acudo a estas fuentes cuando se trata de aquéllas cuyo significado o acepciones tengo aprehendidas y aprendidas de forma que no me planteen dudas, o que creo dominar. A mi parecer, ambos instrumentos no se utilizan como libros de cabecera (al menos yo no), ni sustituyen generalmente obras literarias de mayor o menos fuste, lo que supone que se usen muy raramente, y de ahí la sorpresa cuando me detengo en la definición que comento. -He de dejar sentada una premisa que ayude a comprender por qué digo que esta definición choca con el concepto que tengo sobre las creencias.- Se relaciona con la racionalidad, o mejor, con el concepto que yo tengo de la razón : La razón no es otra cosa - es sabido - que una ecuación : ( A + B = C ), es decir que, cuando se dan los dos términos del silogismo, el resultado será siempre igual y esta evidencia se opone frontalmente con el segundo párrafo de la definición que dice eso de : “o que no está demostrada”. Pues bién, si me lee algún amigo con quien yo hubiera intercambiado opiniones al respecto, recordará que yo haya sostenido que mi concepto de las creencias (la fé) –no hago distinciones-, se explica con la siguiente expresión : CREO QUE EXISTE PARIS. A continuación añado que no necesito (ni puedo) creer que existe MADRID porque he constatado su realidad. En cambio, no puedo decir lo mismo de PARIS . Son la suma de los mensajes orales, escritos, fotográficos, etc., que me llegan, apuntando a su existencia, los que me inducen a creer que existe PARIS, algo que se disipará el día que yo pueda comprobarlo personalmente, Cuando la definición que hace la R.A.E. dice : “dar por verdadera una cosa que la inteligencia no alcanza” (…) y dado que creer se inscribe en el ámbito de lo íntimo y personal, lo que me está diciendo, es que yo tengo que dar por verdadera todo aquella cosa que mi inteligencia no alcance ; algo que mi racionalidad rechaza. Mi inteligencia capta que existe PARIS del mismo modo que existe MADRID , pero, como dejo dicho, mientras que NO CREO que existe MADRID, ( lo afirmo), de PARIS, por ahora, sólo puedo decir que CREO QUE EXISTE.

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