DINERO
-Durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI la humanidad está presenciando impasible CÓMO el comercio del dinero y no el comercio CON el dinero ha desplazado la producción de bienes y servicios como fuente del legítimo beneficio, al lugar que éste debería ocupar mundo.
-Y lo tremendo es que se ha venido produciendo mientras que la mayoría de los poderes públicos (teóricos) han estado o están en manos de políticos presuntamente adscritos a posiciones ideológicas de izquierdas.
-El dinero ha de ser nada más (y nada menos) que el exponente, es decir el “certificado” del esfuerzo físico e intelectual que el hombre ha de hacer para vivir en sociedad.
-Y no podemos negar la necesidad de que el dinero actúe como un coadyuvante para la producción de bienes y servicios de los que han de derivarse las ganancias.
-Durante la mayor parte del aludido siglo XX el mundo, oficialmente, se mantuvo dividido entre el sistema comunista (denominado tibiamente socialismo real) representado por la unión soviética y los países satélites y el liberal-capitalismo representado por los sobrinos del Tío Sam.
-Tras el estrepitoso fracaso del comunismo (denominado tibiamente socialismo real) del que han emergido vergonzosamente los más escandalosos capitales, las víctimas del sistema se echaron materialmente en brazos del liberal capitalismo que, dominado por los “buitres”, esperaba agazapado para imponer la tiranía del dinero
-El liberal capitalismo como solución de la miseria económica a que el comunismo (denominado tibiamente socialismo real) condujo a millones de ciudadanos, no resultó la panacea esperada. Los ricos son cada día más ricos y los pobres son cada día más pobres.
-Ante el fiasco del liberal-capitalismo que propició la situación actual al adulterar la economía y el sistema financiero, el dilema que se plantea hoy pasa, dramáticamente, por volver al comunismo (llamado tibiamente socialismo real) cobijándonos a todos debajo del paraguas de ”papá Estado” (para lo que habremos de renunciar, es verdad, a muchas cosas y a muchos hábitos), o revivificar el mundo de los mercados, que no de los mercaderes, impidiendo que el dinero sea el núcleo central del intercambio, para que pase a funcionar como un auxiliar de las iniciativas, de las empresas y de los negocios.
-En este caso la sociedad, a través de los poderes públicos, ha de controlar que el interés del dinero no sobrepase un determinado límite suficiente para remunerar el crédito. pero tan ajustado que persuada del intento de la explotación y de la usura. Así, el hombre podrá satisfacer sus legítimas ambiciones moviéndose en el amplio campo de la producción de bienes y servicios, de cuyo comercio racional han de derivarse las lógicas ganancias.
-Y antes de que el melón reviente incontrolado, debería de ser la vieja Europa la que impulsara los cambios precisos para no caer en el comunismo denominado tibiamente socialismo real.
-Se impone crear urgentemente y de una vez una Europa única con un único parlamento central, un único gobierno central y un único sistema judicial central.
-Esbozando, por ahora, sólo unas ideas, estos poderes, en representación auténtica de la sociedad a la que se deben, han reconducir a ese gigantesco fraude-timo que es la Bolsa actual a sus orígenes, recuperando la condición de Bolsa de Contratación que no debió abandonar nunca. Ha de desaparecer la Lotería y las Apuestas y, de subsistir, deberán atomizarse los premios en evitación de que, con el dinero de los demás, sólo unos pocos puedan hacerse inmensamente ricos “de una tacada”, transformando una y otras en auténticas y equitativas ayudas sociales.
-Ha de desaparecer el montaje por el que los gobiernos, con el dinero de todos, deba remunerar la farsa-ficción de la Balanza de Pagos. Tendrán que caer el Euribor y cuántos trucos han inventado los manipuladores de dinero con la colaboración de los economistas cipayos -que no han tenido inconveniente en contribuir a la estafa general a cambio de unas migajas-, para que los soportables intereses que graven los préstamos públicos y privados se apliquen a los 365 días del calendario y deberán borrarse del mapa el anatocismo y cuantos métodos se alejen de la aplicación estricta de los intereses sobre la deuda pendiente. No podría tolerarse nunca que el pago de éstos se iguale o supere la cantidad de capital devuelto en cada plazo pactado.
-Y no se hablaría de nacionalizar la Banca sino de impedir que el dinero, per se, pueda producir rendimientos desorbitados que, en todo caso, si se dieran, deberían proceder de la comercialización en leal competencia de los bienes y servicios.
-Todo ello es sencillo de lograr y de controlar. Los beneficiarios del cambio seríamos millones y millones de ciudadanos portadores de millones y millones de votos.
-Estos no serían los únicos cambios imprescindibles para salvar el mundo de la hecatombe, pero sí el motor de los demás de los que tendremos ocasión de hablar
-Y como estoy decidido a profundizar en el análisis y plantear propuestas, que no me salga un conservador pancista diciendo que es una utopía o un disparate, y menos aún si lo pretende un izquierdista al uso de los de VISA ORO.
Hace 13 años
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