sábado, 23 de agosto de 2014

En el asturiano vulgar (vulgar en el más respetuoso sentido del término) aparece una palabra que deriva del bable, según fuentes bien informadas, que designa, mejor que cualquier otra de las que he buscado en castellano, una categoría humana: MAZCAYU.
Y a los efectos de la causa que motiva estas letras, podría reforzarse el significado añadiendo la palabra MAMAYU que aparece en los mismos textos consultados.
Yo no voy a desarrollar los contenidos de una y otra porque estimo que resultaría más didáctico si tú mism@ investigas las propuestas.
Y aprovecho estas acertadísimas expresiones para relatar acontecidos que se repiten frecuentemente en  Gijón y, estoy seguro, en otras muchas localizaciones asturianas y del resto de la geografía ibérica.
En el Área de Descanso para autocaravanas que el ayuntamiento de Gijón pone a disposición de los usuarios de este singular medio de ocio y desplazamiento, en las inmediaciones de la playa de El Arbeyal  próxima al acceso principal del puerto de El Musel, se suceden, casi de continuo, conatos de conflicto entre los conductores de automóviles y  motocicletas y los usuarios del Área y que responden siempre a un patrón común.
Determinados individuos que con motivo de la creación de este espacio para servicios y pernocta de las autocaravanas, vieron reducido el número de plazas de aparcamiento de turismos y otros vehículos menores, no son capaces de aceptar el fenómeno del crecimiento casi exponencial de este tipo de vehículos y la postura que viene adoptando  la Administración en un intento por dar satisfacción a unos y otros y que trae su causa, no te quepa duda, en las actitudes de una parte de la sociedad que se siente injustificadamente agredida por la aparición de estos vehículos.  Originalmente (yo lo recuerdo bien) las autocaravanas estacionaban en los aparcamientos y, cuando menos, resultaban un cierto exotismo que, lamentablemente, pronto fue dando paso a una significativa animadversión  que, como siempre, consigue un efecto contrario al deseado.
Es evidente que esta animadversión que va en una sola dirección no se justifica nunca,  pero existe porque se fundamenta en una fobia envidiosa que supera a quien la padece y que hace que quien la sufre es posible que no se entere. Lo cierto es que a base de denunciar la presencia de autocaravanas (pocas entonces) en el aparcamiento de El Arbeyal, se ha producido el efecto bumerang y, tras la creación del Área, este verano ’14 ha estado saturada de usuarios y, tras la rotación establecida y a la espera de encontrar un espacio para estacionarse, se han venido concentrando hasta cuarenta autocaravanas en el espacio anterior sin que las Autoridades y sus agentes puedan hacer nada para evitarlo excepción hecha, claro está, de que se incorpore dicho espacio al exiguo espacio destinado a este fin con lo que los acusicas permanentes pueden llegar a “perder” más espacio aún y tendrán que irse a otra parte a pasar la gamuza a sus automóviles.

Pero, ¿quién le dice a un mazcayu que es mazcayu?

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