FRAUDE
Con este título pretendo inaugurar el año con algunas reflexiones acerca de los muchísimos fraudes de todo tipo a que somos sometidos permanentemente.
Y no voy a referirme únicamente a los fraudes económicos porque necesitaría más capacidad que la que tengo y me ocuparía un blog entero.
Hoy voy a referirme a los fraudes “intelectuales”.
Verás:
He leído recientemente una novela de las llamada históricas ambientada a caballo entre la edad Antigua y el Medievo* cuyo título y autor voy a evitar por razones obvias, y que se compadece con el enunciado de esta sección porque, a pesar de que la narración corresponde a una novela, es decir, un relato de ficción ―porque, en caso contrario estaríamos hablando de otro género, no de novela― entra de lleno en lo que me permito calificar de fraude intelectual.
*Es sabido que las edades históricas de España se dividen en: (Historia Antigua = s. III a.C.― s. V); (Historia Medieval = s. V ― s. VIII); (Historia Moderna = s. VIII ― s. XV); e (Historia Contemporánea = s. XV a la actualidad).
Y curiosamente, buscando información en este medio extraordinario que es la red, me topé con un comentario (entre otros) que apuntala lo que estoy decidido a dejar escrito y que dice:
“Es una castaña. Dejando aparte estilo y anacronismo ideológico, no tiene nada de rigor histórico. En 50 páginas tenemos a un herrero del siglo VIII que ha oído hablar de inventos del XI y a un monje lebaniego también del VIII que conocía y usaba productos americanos 700 años* de los viajes colombinos. (…) Y ahí decidí dejarlo por que la cosa no daba más de si. Y me he tragado enteros muchos bodrios de novela histórica. (…) 1 de diciembre de 2014, 22:55” (sic).
*En el original falta “antes” y el adverbio de afirmación carece de tilde. Y, seguramente por error tipográfico, se separan los términos de la conjunción “porque”.
No pude lograr acierto mayor.
No es sólo la falta de rigor histórico, es que el lenguaje utilizado por el autor corresponde a la actualidad y eso hace que yo lo considere un fraude.
En “Usted?regunta.com” aparece esta información que más allá de la precisión aritmética, sirve a los fines de este articulillo y que dice que:
“Actualmente el diccionario de la Real Academia Española de la lengua (RAE) tiene unas 80.000 palabras, a las que hay que añadir los 70.000 términos presentes en el de americanismos. De todas formas, se estima que para calcular todo el léxico de una lengua habría que añadir un 30% al número de palabras presente en los diccionarios, por lo que el número de términos del español podría superar con claridad los 100.000.” (sic).
Y, naturalmente, chirría al tiempo que me parece una falta grave de respeto hacia el lector que, por poco enterado que él lo suponga, se da inmediatamente cuenta de que los diálogos de los personajes no pudieron ser posibles por falta de léxico.
Entre el lenguaje gutural y el lenguaje oral o escrito de la actualidad hay miles de años de evolución y en la época de la novela, sin acudir a los archivos oficiales, podríamos pensar que no pudieran utilizar muchos más de mil vocablos.
Lo dicho.
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