lunes, 8 de febrero de 2016

 EL CONFLICTO EN ISRAEL

No puedo dejarlo pasar.
 
El día 8 de febrero ’16 escuché una entrevista que el periodista Juan  Carlos Iragorri realizaba desde  Cartagena de Indias (Colombia) al profesor y celebérrimo escritor Simon Schama y dijo algo que ha vuelto a producir en mí la necesidad imperiosa de manifestar mi punto de vista al respecto, aún a riesgo de ser rebatido por plumas más ilustradas que la mía.

Preguntado expresamente respondió que la salida al llamado “conflicto palestino-israelí” pasa necesariamente por la creación y reconocimiento de un Estado palestino en la zona.

Y, sin otra consideración añadida he de responder que sí.

Pero un sí condicional que exige que los judíos lo acepten, y ahí es donde radica la dificultad, más bien la imposibilidad de que esto llegue a suceder.

Dejando aparte las atemporales y poderosísimas razones de carácter sentimental, quiero centrarme en las razones (perdóneseme la plausible contradicción conceptual) “protohistóricas” ―alrededor de 1.200 años antes de Cristo― dado que los territorios en disputa entre judíos y musulmanes son los mismos prácticamente que fueron ocupados originalmente por las doce tribus de Israel (Jacob) en las que se  asientan sus descendientes.

Y, detengámonos un momento en un hecho incontrovertible: No existen musulmanes de religión y de cultura antes del siglo VII.

Copio literalmente una afirmación que comparto recogida de una página concreta de Internet: 

“Durante siglos, los mercaderes Árabes estuvieron en contacto, gracias a sus viajes con las dos grandes religiones monoteístas del cercano oriente: la judía y la cristiana”.

Y del mismo instrumento: 

“El  Islam es una religión monoteísta que surgió en Arabia durante el siglo VII.

La península arábiga hasta mediados del siglo VII  era sólo un desierto con algunas regiones fértiles en el sudeste y el sur, donde crecían los árboles que producían el perfumado incienso que, durante siglos, alimentó el tráfico de la “ruta de incienso”.

A partir de este dato axiomático yo me atrevo a sostener que los invasores son los musulmanes y los invadidos los hebreos.

Y, por evolución, los descendientes de los musulmanes, llaman Palestina al mismo territorio más o menos en el que se asienta el Estado de Israel.

Siendo así, y dejándonos de mojigaterías, el conflicto se resuelve sólo si una cultura, absolutamente, se impone a la otra; pero establecer un Estado en un territorio dentro del mismo territorio en el que ya hay otro Estado, es como dormir con una bomba de relojería con un temporizador activado, debajo de cama.

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