miércoles, 15 de abril de 2020

SOCIALISMO


Cuando en Europa y otros países, en pleno siglo XXI, el “liberal-capitalismo” se ha manifestado como el menos malo de los sistemas políticos conocidos, es, pese a quien pese, el único que reconoce de facto o de juire que no puede subsistir sin dedicar una buena parte de los recursos generados por el intercambio de bienes perecederos a proporcionar a la sociedad consumista en general bienes y servicios esencialmente sufragados con los recursos de todos, tales como la sanidad, la educación, los bienes públicos y demás.

Y su razón de ser, consecuencia de la aparición del socialismo, está en la idea de que cuanto menos Estado mejor.

Tiempo habrá para ocuparnos de esto también.

En un suspiro —para el mundo— es decir, en poco más de 200 años (descontando los tímidos antecedentes industriales del s. XVIII en el que alumbran las primeras máquinas de vapor), el hombre, es decir la sociedad, experimenta una gran transformación al incorporarse a la producción de bienes cuyo destinatario final es precisamente él. Sin consumidor de los bienes producidos el sistema no funciona; carecería de sentido.

Y en ese caldo de cultivo surgen las “salvadores de la Humanidad” decididos a redimir a todos los hombres —a pesar de ellos mismos si es preciso—, admitiendo (yo) de antemano que no estuviera en sus ideas la manipulación de las masas en su exclusivo beneficio como vino a demostrar la historia.

Veamos lo que nos recuerda al respecto Wikypedia:

“La historia del comunismo está sumamente unida al pensamiento que el filósofo prusiano Karl Marx delineó en el siglo XIX. Este vio al comunismo como el estado óptimo, Socialización de los medios de producción. Para Marx, sólo después de que la humanidad fuese capaz de producir en exceso, la propiedad privada se desarrollaría de forma masiva y permanente. Sin embargo en Occidente, el comunismo era una idea de una sociedad basada en la propiedad común, idea que se remonta incluso desde la Antigüedad clásica. Su forma moderna como un movimiento político de masas surgió en Europa con el movimiento de los trabajadores durante la Revolución industrial.
En el siglo XIX el ascenso del comunismo como una idea política fue expresada por Karl Marx, que desarrolló el Marxismo, y Friedrich Engels, que desarrolló la concepción moderna de comunismo como el resultado de una revolucionaria lucha de clases entre el proletariado y la burguesía”.
La primera vez en donde un Partido Comunista logró el poder fue en la Revolución rusa de 1917. El marxismo-leninismo surgió como la bandera principal del comunismo en la política mundial. Posteriormente surgieron otras corrientes comunistas como el Maoísmo, que acentúa el papel de la clase campesina como los agentes de revolución.”



No es este el momento ni el lugar para profundizar en este campo pero creo necesario recordar que, con más o menos “amplitudes”, se polarizó la confrontación intelectual y la real —que es peor— entre la derecha y la izquierda.

En este punto me gusta recordar que la “derecha” y la “izquierda” son inherentes a la sociedad misma toda vez que, ante el dilema que se plantea para resolver asuntos de cualquier naturaleza, uno estima que ha de hacerse de un modo y otro que ha de hacerse del modo contrario.

Lo malo es que de esta apodíctica verdad se aprovecharon, se aprovechan y se aprovecharán los individuos para sumar adictos a sus postulados políticos “vistiéndose” de una de las dos tendencias —con sus lógicas ramificaciones— para formar una condición que es exclusivamente suya. Cuando alcanzan las metas propuestas ya no son —intelectualmente— de derechas ni de izquierdas; son de la casta.

(Otro día hablamos de las aparentes contiendas públicas y lo que sucede en los ambientes exclusivos)

La izquierda intencionada levantó la bandera de la llamada clase trabajadora (algo que no le perdono a la otra parte) y aprovechó el desencanto y la frustración que genera la necesidad para construir el mayor monumento a la dominación que conocieron los tiempos.

Piensa en la URSS, en China, en Cuba….

“Sociedad (del latín societas) es un concepto polisémico, que designa a un tipo particular de agrupación de individuos que se produce entre los humanos (sociedad humana o sociedades humanas, en plural)” (sic.)

Y de sociedad = Socialismo.

Socialismo excluyente, como si la otra parte de los sujetos que no aceptan esos postulados no formaran parte de la misma.

Y en nombre de esa sociedad a la que dicen servir se han producido y se producen las mayores atrocidades imaginables empezando por la eliminación sistemática de la personalidad individual.

Aún siendo el destinatario de los “paraísos” prometidos, el individuo no cuenta; sólo cuenta el conjunto de individuos (la sociedad), eso sí, adscritos motu proprio o por la fuerza.

Así, la doctrina imperante en el “paraíso” viene a ser: “quien pone por delante de los intereses colectivos el interés propio es de derechas y quien pone por delante del interés propio el interés colectivo es de izquierdas”.

¿Cuántos conoces de estos últimos?

No hay comentarios: